FILOSOFÍA DE LA CADUCIDAD

Materia:
Filosofía
ISBN:
978-84-16032-77-8
EAN:
9788416032778
Tamaño:
15 x 21 cm.
Páginas:
186
Publicación:
P.V.P.:
14.50 €
P.V.P. sin iva:
13.94 €

La fecha de caducidad de los bienes de consumo es la forma canónica que adopta en la modernidad tardía la idea de finitud. Conforme al modelo de los alimentos envasados y los fármacos, cualquier objeto de uso o disfrute (incluidos los exquisitamente culturales y morales, así como las identidades del propio sujeto consumidor) ha de resultar en nuestros días implacablemente perecedero. Sin embargo, para la noción contemporánea del tiempo, la aceleración general de la obsolescencia es tan sólo la mitad de la verdad. Al igual que toda época, la tardomoderna se comprende a sí misma como una confusa mezcla de inminencias, innovaciones, prórrogas y retrasos, pero, más que cualquier otro tramo histórico, el presente guarda una ingente cantidad de pasado comprimido en cada efímera novedad. Los tiempos modernos son una larguísima historia de innovaciones, pero su fase tardía está dispuesta de tal suerte que tras cada nuevo acontecimiento aceche siempre el fantasma de algún episodio pretérito (de ordinario, también moderno), agazapado a la espera de reciclaje. Los dioses de la modernidad tardía entretienen su tedio propiciando un trepidante espectáculo en el que los mortales creen vivir toda clase de novedades, acontecimientos y crisis, aunque la farsa está cuidadosamente compuesta para que, en los más variados detalles de cada escena, un ojo diestro pueda descubrir la resurrección, la imitación o la parodia de algún episodio moderno olvidado, a veces bien reciente. Sólo en los momentos de más atención logran los dioses (y no todos ellos, sino únicamente los muy perspicaces) que la agudeza visual esté a la altura de las exigencias del juego.

Reseñas y noticias: Revista Détour

Antonio Valdecantos

Antonio Valdecantos Alcaide nació en Madrid en 1964. Estudió en dicha ciudad el bachillerato y la licenciatura en Filosofía (en el Instituto Cervantes y la Universidad Autónoma, respectivamente) y se dedica a la docencia universitaria desde 1992, primero en la propia Autónoma y, de 1996 en adelante, en la Carlos III, donde sigue enseñando hasta ahora como catedrático. Su obra escrita y su práctica académica se han abierto paso sin mucha afinidad con los hábitos corrientes en la enseñanza, la investigación y la prosa contemporáneas. En sus libros Apología del arrepentido (2006), La moral como anomalía (2007) y La fábrica del bien (2008), así como en su trabajo inédito de habilitación, Moral y política de la vergüenza (2007), ejecutó un concienzudo desmontaje de los supuestos fundamentales en que se funda lo que suele llamarse la moral. Actualmente está entregado a una tarea análoga en los campos de la filosofía política y de la historia, y de la retórica y la teoría de la cultura. De estos quehaceres son muestra el presente libro y otros recientes (El saldo del espíritu y La excepción permanente, ambos de 2014, y La clac y el apuntador, de 2011).